A veces mis reacciones me sorprenden, lo que siento, lo que intuyo y sucede… Alguna vez he llegado a pensar que me comería el mundo, que sería capaz de todo… luego, la realidad me enseña que no soy capaz de hacerlo.
Y es que si hay algo que no se puede controlar, son los sentimientos, o esa parte de nuestro cerebro a lo que llamamos corazón, porque una nunca sabe… cómo va a reaccionar ante una situación.
Yo que me creía dura como una roca y que era incapaz de sentir, he descubierto que ni era tan dura ni tan incapaz de sentir. Ahora observo que debo protegerme, y tal vez, todo aquello que decía era sólo para protegerme.
Posiblemente volveré a las andadas, con energías renovadas, pero necesito tiempo. Tiempo para aprender de los errores, de la confusión. Puede que sea unos días, una semana, un mes… no creo que más, porque no ha sido para tanto.
A veces estar sola cuesta, pero es necesario.
Y es que yo me creía que podía hacer lo que quisiera sin ser herida, pero me equivoqué, aunque andes con cuidado te puedes equivocar… pero el golpe será menos duro. Me entregué, y no quise darme cuenta de que no servía de nada. Me cegué a mi misma, porque era más fácil continuar con la mentira que aceptar la verdad.
Es mejor ver las cosas tal y como son, no como quisiésemos que fueran (aquello que nos hacemos creer a nosotros mismos) , aunque duela. La vida son tres días, no podemos malgastar el tiempo, perder el tiempo es un lujo que nadie se debería permitir. Dañarse a sí mismo tampoco, quemarse y perder la ilusión tampoco….
Lo malo es que hasta que las cosas suceden, una nunca sabe cómo va a reaccionar o cómo va a terminar, y a lo mejor ya estás tan metida en el ajo, que es muy difícil dar marcha atrás.
Escrito por mafarda