De todas las fiestas a las que he asistido, incluyendo mi maltrecho cumpleaños del que no sé si algún día comentaré algo pero que hizo que no pisara la Kieler Woche un día más, y tuviera una semana de odio irracional hacia Kiel, y le dijera a mi novio (alemán) que odio Alemania, la gente, Kiel, etc ….
Sí, bueno, pero eso fue en mi cumpleaños (ya digo que no sé si algún día airearé todo lo que sucedió el día que cumplí 24 años).
Bueno hace dos semanas, fui a visitar a una amiga aquí, fuimos a un buffet y luego nos dió por salir por ahí. Su novio, y proximamente su marido (se casan el 1 de agosto) sugirió ir a una fiesta adolescente que tenia lugar en un pueblo en medio de la nada en el norte de alemania. La chica. Steffi, no supo que decir, pero mi novio y yo animamos el tema pa ir.. jaja,, pues nada Jans coje el coche y en una tres cuartos de hora estamos en este pueblo donde no hay guaguas ni trenes que vayan y si no tienes coche pues te jodes.
La fiesta estaba repleta, me recordó a las fiestas del Sol en el sur de Gran Canaria, una cola para entrar que jamás he visto aquí. La mayoria eran menores; pero también habían gente que superaban los 30. Por lo vistos estas fiestas se montan para aquellos que aun no tienen edad de beber, beban hasta las doce (A las doce alguien dice por un altavoz que los menores de 18 se tiene que ir; jaja… no sé yo si se fueron).
Total, la fiesta genial, la gente fuera y dentro bebiendo, salchichas alemanas y demás. La música una mezcla de los 80, pusieron macarena! pero nadie sabía bailarla y me sentí obligada a subir al escenario a enseñarle a todos esos alemanes como se baila la macarena.
Durante la fiesta, si estabas solter@, podias ponerte un ticket con un número; con lo que si le gustabas a alguien te aparecia un mensaje en una pantalla para que fueras a ver lo que te habían escrito. Y allí estaban las adolescentes, todas con el numerito.
Lo más curioso y deprimente, fue una habitación que habían preparado para ‘make out’, morreos, sobarse y demás estaba permitido en aquel cuarto decorado con corazones y que además disponía de un sofá. A principio de la noche, curiosos los cuatro, miramos a ver si había alguien. Nadie. Pero bueno , lo justifiqué pensando que la noche acababa de empezar ( a eso de las 11), cuando nos fuimos miramos otra vez (la curiosidad mató al gato) y hubiera sido mejor no curiosear….
………..
No, no era una pareja follando… Era un tío meando en el sofá del amor….
No sé si en España el cuarto hubiera tenido el mismo resultado.
Escrito por mafarda
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